Vientre de alquiler, ¿sí o no?

 

El útero subrogado (más conocido con vientre de alquiler) es una alternativa más de la Reproducción Humana Asistida. Desde mujeres que no tiene útero o pudieran tener problemas serios de salud si llevaran un embarazo adelante, hasta mujeres que no desean llevar adelante una gestación, hombres solos o parejas gay que desean tener un hijo genéticamente vinculado, todos ellos pueden beneficiarse de la subrogación.

También llamada gestación por sustitución, fue descrita por primera vez en 1985 en los Estados Unidos. Algunos estados de los Estados Unidos e India habilitan la subrogación comercial, es decir que la madre subrogada reciba un pago a cambio de realizar la subrogación. En el caso de Europa la subrogación es legal únicamente en el Reino Unido, Holanda, Finlandia, Bélgica  y Grecia, pero con restricciones.

Se estima que en Estados Unidos desde la década de los 80 hasta 2008, 25.000 mujeres habían sido ya madres subrogadas en un contexto legal. El 99% de estas mujeres no ha querido quedarse con el niño, mientras que un 1% ha llevado el caso a la justicia, para obtener la custodia de ese niño  (Teman, 2008). Por su parte, en el Reino Unido ya en el año 1998 aproximadamente 8000 mujeres habían considerado ésta opción para ser madres (Edelman, 2004).

En España, la subrogación está prohibida. La ley 14/2006 sobre técnicas de reproducción asistida dice: “será nulo de pleno derecho el contrato por el que se convenga la gestación, con o sin precio, a cargo de una mujer que renuncia a la filiación materna a favor del contratante o de un tercero”. A su vez, establece que “la filiación de los hijos nacidos por gestación de sustitución será determinada por el parto”. Esto es, reconoce como madre del niño a quien lo ha parido y no reconoce un contrato de gestación por sustitución.

Sin embargo, algunos expertos en reproducción discrepan con esta prohibición y estarían a favor de un cambio legislativo: http://www.elmundo.es/elmundosalud/2013/04/09/noticias/1365495512.html

Pero, en el caso de legalizar la subrogación, ¿estaríamos favoreciendo su comercialización? Mientras que, en caso de continuar con su prohibición, ¿hasta qué punto no se estaría discriminando a padres (hombres solos, parejas gay o parejas heterosexuales) que desean tener un vínculo genético con sus hijos y no pueden llevar una gestación adelante? La polémica está servida…

Dra. Giuliana Baccino

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