MADRE POR UNOS DIAS

Cada vez va en aumento el número de mujeres que acuden
a consulta tras no haber conseguido su objetivo, ser madres. A veces este deseo se haya tan distorsionado con el paso del tiempo, que unido a la sintomatología depresiva que presentan, junto con los mecanismos defensivos de negación y evitación, el apoyo en ideas irracionales, y las resistencias que desarrollan como medio para eludir el afrontamiento a la realidad –el Duelo-, dificultan considerablemente la intervención psicológica.

Quiero relataros un caso “peculiar”, que se escapa de toda lógica psicoterapéutica, pero que me hizo reflexionar…

Macarena –nombre ficticio que solo atiende al origen sevillano de la paciente- acudió a consulta acompañada por su marido. Este la describió como una persona activa, jovial y muy responsable, pero con tendencias a fluctuaciones en el estado de ánimo. A continuación me expuso lo que fueclavepara mi intervención.Lo reproduzco textualmente:

“Doctora, es la sexta especialista a la que acudimos y si no nos puede ayudar, tiramos la toalla. Tan sólo le pido que escuche a mi esposa y le ayude a conseguir sus deseos”. La aceptación de la vivencia de su mujer era evidente y el objetivo marcado también.

Comenzó contándome los 5 años que llevaban de tratamiento, durante los cuales consiguió 3 embarazos, que acabaron en 3 abortos de 2, 4 y 5 meses de gestación respectivamente. Se encontraban en un punto en el que para conseguir ser padres, tenía que recurrir a unas opciones para las cuales no se sentían preparados y preferían darlo por finalizado.

Macarena comenzó a explicarme cómo había vivido sus embarazos. Desde que la confirmaban el positivo se sentía madre de ese bebé al que comenzaba a hablar, cuidar, enseñar…”era feliz con mi bebé y con mi familia, me sentía MADRE, aunque me decían que era pronto, que me esperase…”. Tras los abortos se quejaba de que o bien le decían que pasase página, o le planteaban realizar un duelo “que nunca comprendí, yo he sido madre y he perdido a mis hijos, pero he sido madre”.

Presentaba una distorsión conceptual de la cual no era consciente; la mayoría de estas ideas hacían referencia a la maternidad.

Durante el último año había pedido excedencia –como directiva de una empresa-, ya que no se sentía “comprendida” por sus compañeros y subordinados. La misma queja la proyectaba hacia su familia, cuyos miembros eran incondicionales y estaban dispuestos a hacer cualquier cosa con tal de que Macarena volviera a sonreír.

La importancia de los factores tanto familiares como sociales, fueron fundamentales en todo el proceso como apoyo y refuerzo.

Había muchos aspectos que requerían intervención psicológica, pero consideré que no era su momento. Me limité entonces a dejarme guiar por las palabras de su marido. Ya le había escuchado y ahora quedaba “ayudarle a conseguir sus deseos”.

Sus deseos consistían en que su entorno la considerase MADRE. “¿Qué es lo que crees que te ayudaría a que esto fuese así?”la pregunté. En este punto es cuando recuerdo que su semblante se iluminó y refirió que deseaba celebrar una especie de celebración familiar “como el bautizo que me han negado”. Su familia, -bastante extensa y prolífera-, lo acogió sin cuestionárselo; eso si, con una gran dosis de humor, ya que Macarena leyó un emotivo escrito refiriéndose a la bebé (de sexo desconocido con 2 meses), a su niño Emilio (de 4 meses) y a su niña Rocio(de 5 meses); en el que agradecía en nombre de sus retoños, el haberse reunido todos…

“Fue como un bautizo, pero sin niño; tampoco faltó la figura del sacerdote, a quien convencieron para que acudiese a la celebración y que,al parecer, no daba crédito a lo que estaba presenciando. Se limitaba a bendecir cada vez que Macarena le pedía su intervención”, así lo describió uno de los coterapéutas.

Lo trabajé con Psicodrama elaborando una escena en la que cada miembro –ego auxiliar-, recibió las consignas que la protagonista, Macarena, les explicó junto con la invitación. Previamente perfilamos el rol de cada invitado.

 

Otro aspecto que abordamos, fue la necesidad de “dar sepultura” a aquellos cuerpos, que la ley no permite enterrar. Cogimos una caja de madera blanca y metimos en ella, peluches, ropa, chupetes, biberones… y una medalla. Algunos de estos objetos los había adquirido durante el embarazo, y otros los fue adquiriendo mientras preparábamos el contenido de la caja. Dicha caja fue enterrada en el jardín de la residencia familiar en vacaciones.

Quiso compartir este momento con algunos miembros del trabajo y amigos, a los que no invitó a la celebración familiar. Debido al matiz de este evento, dispuse que lo más apropiado sería llevarlo a cabo en una sesión de hipnosis.

Macarena volvió a su trabajo tras 4 meses de psicoterapia y dijo encontrarse “un poco triste, pero fuerte y en paz”. En la actualidad está totalmente recuperada –sus familiares dicen que es la misma de antes-; ella se ha referido a las “celebraciones psicodramáticas” como su salvación, con pseudoconciencia de “lo absurdo que pudiesen parecer, pero lo necesarias que fueron para mí en ese momento”.

María Brichette
Psicóloga Clínica

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s