¿Afecta el estrés a la capacidad reproductiva?


Recientemente se ha publicado un estudio llevado a cabo en EEUU, donde confirman que tasas altas de una sustancia llamada alfa-amilasa, en saliva, sería capaz de predecir el nivel de estrés de una mujer y su posible capacidad reproductiva pero ¿qué hay de verdad en todo esto?, ¿afecta el estrés a la capacidad reproductiva?

Tradicionalmente se ha dicho que el estrés afecta a la capacidad de quedarse embarazada, pero llama poderosamente la atención que en situaciones de estrés extremo, como puede ser el hecho de que una mujer sufra una violación, quede embarazada, entonces ¿acaso no estaba estresada?

Tipos de estrés

Lo primero que tenemos que diferenciar es el estrés agudo del estrés crónico. Volviendo al ejemplo anterior, cuando se sufre una situación de abuso sexual tan dramática como una violación partimos de la base de que se trata de estrés agudo y que esto no afecta en sí mismo a la fertilidad, ya que no da tiempo a que los ciclos hormonales implicados en la concepción se vean alterados.

Por su parte, cuando nos encontramos con niveles de estrés muy altos durante un largo periodo de tiempo, a veces años, sí podemos plantearnos la existencia de cambios hormonales derivados de las hormonas del estrés que sí dificultan directamente la capacidad reproductiva.

Y en este sentido también podemos recurrir a otros ejemplos, esta vez más cotidianos y menos trágicos. Casi todas las mujeres han sufrido en algún momento de sus vidas este tipo de variación hormonal producida por el estrés cuando, por ejemplo, se adelanta o retrasa la menstruación debido a los nervios ocasionados por un viaje o un examen, o cualquier situación de este tipo.

Si la causa que genera estos niveles altos de estrés se mantiene durante un plazo de tiempo prolongado, la tasa de las hormonas prolactina y cortisol, así como la de alfa-amilasa (la protagonista de la investigación aludida), también crece. Esta circunstancia sí es capaz de generar cambios corporales que dificultarían la capacidad reproductiva; además de poder generar otro tipo de síntomas que pueden evolucionar hacia enfermedades severas, tales como una diabetes secundaria a factores inmunológicos.

A pesar de todo lo dicho, el estrés no solamente afecta a la capacidad reproductiva femenina. El varón también es susceptible de sufrir este fenomeno, ya que el estrés también puede perjudicar la producción espermática.

Otras variables que influyen

A pesar de esta diferenciación y de los datos disponibles al respecto, conviene recordar que la capacidad reproductiva de una pareja se ve afectada por otras muchas variables; no sólo el estrés a pesar de la importancia que a veces se le atribuye. Este es el motivo principal por el que la causalidad directa es un tema bastante discutido por los investigadores.

En este sentido hemos de tener en cuenta que no todas las personas son igualmente vulnerables a los efectos del estrés. Hay sujetos más tranquilos y otros más nerviosos. Hay personas más positivas y otras muy negativas. En definitiva, hay gente más resiliente que otra, es decir, que es más flexible y tiene mayor capacidad para adaptarse a las circunstancias que van afectándole a lo largo de la vida.

No me gustaría dejar de mencionar que quien sufre dificultad para engendrar hijos suele verse verse sometido a una presión triple: la familiar, que no deja de preguntar cuándo va a venir la descendencia; la social, procedente de amigos y conocidos que van aumentando la familia sin problemas aparentes y que a veces manifiestan una clara incomprensión acerca de la situación de los que no son tan fértiles; y la presión laboral, ya que no es extraño que sobre todo las mujeres vean peligrar su puesto laboral ante la futura maternidad.

Abordaje individualizado

Con todo lo dicho, no es difícil imaginar que el estrés y su influencia en la fertilidad es un tema bastante complejo, por lo que no cabe hacer demasiadas generalizaciones. Es por ello que en la Unidad de Reproducción Asistida del Hospital Quirón Donostia apostamos por personalizar los tratamientos para adaptarnos a sus circunstancias y problemas concretos. Es decir, creemos en que lo mejor es confeccionar un traje a medida.

Y es que a todas las variables mencionadas, tenemos que añadir un efecto de pescadilla que se muerde la cola y que a veces observamos en consulta. Este fenómeno se refiere al estrés generado cuando los procesos de reproducción asistida dan como resultado varios fracasos seguidos. Fundamentalmente por eso somos partidarios de intervenciones preventivas para manejar tanto el estrés como la frustración.

¿Y qué podemos hacer como pacientes?

Técnicas clásicas como son el yoga, Pilates, mindfulness, reiki, taichi, acupuntura y otros han demostrado ser eficaces ante el estrés.

Casi todas ellas comparten los ejercicios de relajación basados en la respiración y en el control del propio cuerpo, de manera que casi podríamos decir que aprender a repirar correctamente es la piedra angular antiestrés. Respirar de forma pausada, oxigenarnos… contribuye a relajar nuestra musculatura y a que nuestro cerebro perciba que estamos más tranquilos y, por lo tanto, mantengamos a raya las hormonas del estrés.

En todo este camino, la presencia del psicólogo especializado en reproducción asistida que nos acompañe y que nos ayude a ser positivos, flexibles y que nos proporcione herramientas para enfrentarnos a las dificultades se antoja fundamental. Este profesional será, además, el que mejor nos puede asesorar sobre cuáles son las técnicas que mejor nos van a ayudar a llevar el proceso de reproducción asistida de la manera más sosegada y tranquila posible. Confía en nosotros.

Vicenta Giménez Mollá
Psicóloga

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Una respuesta a ¿Afecta el estrés a la capacidad reproductiva?

  1. Estupendo artículo. Los médicos no lo tienen en cuenta, al menos a mí me ha pasado. Cuando mi FSH estaba altísima (una hormona) y luego bajó bastante al siguiente mes, le pregunté al ginecólogo a qué se debía, si podía ser el estrés. Y su respuesta ha sido: yo también sufro mucho estrés pero eso no afecta a mis niveles hormonales. Y sin embargo, todos somos diferentes, como dice este artículo. Unos más susceptibles al estrés que otros. No quiero pensar que por no haber conseguido embarazo en 10 o 12 meses soy infértil, si todos mis resultados son normales. Quiero pensar que si vivo más relajada y con menos estrés, me será más fácil concebir a mi pequeño.

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