Sexualidad y tratamientos de reproducción asistida

Noelia Valladolid Baringo. Psicóloga Madrid-Dubai.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2002) la sexualidad es un aspecto central del ser humano que esta mediada bajo la influencia de la interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales. La sexualidad nos acompaña a lo largo de toda nuestra vida y esta mediada por nuestra creencias, cultura, fantasías, valores, deseos, pensamientos y se manifiesta por medio de nuestro cuerpo y comportamiento.

Nuestra forma de ser y sentir va a determinar el cómo se va a expresar nuestra sexualidad. De la misma manera, nuestra sexualidad se ve determinada y modificada en función de las transformaciones y vivencias del individuo en relación con su ambiente.

El diagnóstico de infertilidad y los tratamientos de reproducción asistida suponen, en muchas ocasiones, un antes y un después en la sexualidad de los miembros de la pareja. El deseo de ser padres se ve frustrado y, con frecuencia, la reproducción se convierte en el único objetivo de la pareja, de manera que su vida sexual se centrará única y exclusivamente en lograr un embarazo. La relación se centra en la penetración y el coito.

El juego, la seducción, lo erótico, pasará a un segundo plano y las relaciones sexuales se convierten en una especie de obligación que ha de llevarse a cabo, sí o sí, los días marcados en el calendario. Con frecuencia, el repertorio afectivo de caricias, fantasías y palabras desaparece y la pareja se queja de perder la espontaneidad en sus relaciones, en ocasiones, incluso desencadenando trastornos del deseo y de la excitación sexual.

Es común que la mujer incite a su pareja a mantener relaciones sexuales solo los días claves de mayor fertilidad, de forma que el hombre puede sentirse exigido y presionado en esos días. Llega a darse una pérdida del interés por alcanzar el orgasmo en la mujer al no ser necesario para lograr la gestación.

La identidad de los miembros de la pareja también se ve afectada de manera que el hombre percibe un ataque a su virilidad derivado de la creencia falsa de asociar esterilidad a la disminución de la potencia sexual o respuesta sexual. Por otro lado, la creencia de que “mujer es igual a madre” hace que ésta se siente vacía y poco femenina.

La pareja vive un claro desequilibrio en su sexualidad y debe adaptarse al momento actual que esta viviendo en función de sus procesos cognitivos, estrategias de afrontamiento y apoyos de su entorno. Acompañar y facilitar al individuo o la pareja a lograr restablecer el equilibrio de su sexualidad, será una de las tareas del psicólogo en las clínicas de reproducción.

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