Como superar el miedo a las agujas

Amalia Bayonas, Psicóloga FIV Valencia

agujas

Dos problemas colaterales que podemos encontrar durante los tratamientos de reproducción asistida son las fobias que algunas pacientes sufren, concretamente:

  • Miedo a las agujas (belonefobia)
  • Miedo a las medicinas (farmacofobia)

En ocasiones estos miedos son anteriores al tratamiento. Otras veces aparecen en el transcurso del TRA, muchas veces como una manifestación encubierta de incomodidad y “rebeldía” ante lo que está ocurriendo. Algunas mujeres, independientemente de la causa de la infertilidad, además sienten como una injusticia que sean ellas las que tienen que soportar casi toda la carga física del tratamiento, sean ellas o no las que tienen el problema reproductivo.

En ambos casos, aunque mucho más ostensible en la belonefobia, la paciente sufre un miedo intenso con aparatosas somatizaciones (taquicardia, sudor frio, palidez, temblor de manos etc. en el momento de intentar inyectarse y sensación de ahogo, o de no poder tragar en la farmacofobia). Este miedo en ocasiones puede llegar a desencadenar ataque de pánico, conductas de huida y evitación, por lo se añade una dificultad adicional a la problemática que padecemos ya que parte de su solución pasa por la administración inyectada de una dosis importante de medicamentos.

En cualquier caso, hay que intervenir para neutralizar estos temores o en caso contrario se pondrá en riesgo el seguimiento del tratamiento y también la paciente tendrá peor experiencia de calidad de vida en el transcurso del mismo.

Aparte de facilitar toda la información necesaria sobre el funcionamiento de los fármacos reproductivos, la prevención que se realiza para evitar posibles complicaciones como la híperestimulación etc. y toda la reestructuración cognitiva que se precise, la intervención adecuada en estos casos es la Desensibilización Sistemática.

El primer paso consiste en intentar eliminar las anticipaciones ya que solamente de pensar en ello ya se desencadena el miedo y la activación fisiológica. Para ellos entrenaremos a la paciente en técnicas de Stop Thinking por una parte y en respiración profunda (para evitar la hiperventilación) y relajación muscular por otra. Estás técnicas combinadas se han relevado muy útiles a la hora de controlar la ansiedad anticipatoria. Este paso es importante pues a mayor activación simpática inicial mayor probabilidad de reflejo vasovagal como compensación, con posibilidad de llegar al desmayo.

El segundo paso sería establecer una serie de aproximaciones a la situación temida que pueden comenzar desde la simple visión de imágenes de agujas o de personas a las que se les hace una extracción de sangre o se le inyecta algún medicamento (exposición simbólica), culminando en el hecho de pincharse la medicación (exposición en vivo), sea la paciente o su pareja quien practique la inyección, en la clínica con la presencia de personal de enfermería y del gabinete psicológico. Entrenar en la contracción/relajación de determinados grupos muscularles (Jacobson) puede ayudar a frenar la ansiedad además de aumentar la sensación de control por parte del paciente.

La capacidad de afrontar cada una de las etapas controlando la ansiedad marcará la progresión de la intervención.

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