Maternidad tardía: “Mujeres añosas”

María Brichette Uncal. Psicóloga, Instituto Europeo de Fertilidad, Madrid.

pregnant-1246237_960_720El término “mujeres añosas” empleado para designar a las madres que han tenido a sus hijos con más de 35 años, es un claro reflejo de la visión social hacia este tipo de maternidad. Es curioso, por no decir lamentable, cómo a estas madres las siguen llamando “mujeres” después de ser madres…¿por qué no se reconoce su maternidad y se las llama “madres”?.

El calificativo “añosas”…es obvia la connotación peyorativa que entraña y  aun así se sigue empleando; la RAE (Real Academia Española) no lo ha registrado, ¿Por qué no?, otros vocablos menos utilizados ya aparecen en el diccionario como tales, en cambio a este término ¡le cuesta aprobarlo!.

Estas madres están sufriendo el Rechazo Social hacia la mujer madura. En la actualidad cotizan la juventud y la belleza, tanto en los medios de comunicación como en el cine –referente cultural-, apartan a la mujer en cuanto no cumple estos dos “requisitos”.

Si analizamos el perfil de una mujer de más de 35 años que se plantea una maternidad tardía, vemos que es una persona que ha alcanzado una estabilidad emocional, personal, laboral y socioeconómica. Presentan habilidades cognitivas superiores a madres jóvenes, –estudios recientes así lo avalan-, “la madurez quita inseguridad y da fortaleza, por lo que es la mejor etapa para afrontar retos” afirmaba la Dra. Córdoba; hay menor número de separaciones, menor uso de antidepresivos, menor grado de estrés…

Las madres con más de 35 años sufren menos depresión postparto, mayor grado de satisfacción, mayor probabilidad de crear vínculos de apego seguro con sus hijos, mayor reflexión, más paciencia, mayor afectividad, una vida más estructurada, con las inquietudes de juventud “ya resueltas”. La maternidad tardía se asocia con una mejor salud y mayor longevidad. Su entorno es más estable y más maduro, son más conscientes de los cuidados que requiere su bebé en cuanto a desarrollo, crianza y educación. Todas estas conclusiones se extraen de los pocos estudios que hay acerca de esta maternidad.

Para finalizar, como reflexión, me gustaría añadir que la mayoría de estas madres NO han decidido ser madres a esta edad por decisión propia, sino a consecuencia de una sociedad que empuja hacia el desarrollo personal a costa de la maternidad. Ahí está el “síndrome de la working mom”: la incorporación de la mujer al trabajo ha retrasado la maternidad.

 

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