Dolor crónico: Endometriosis

Pilar Dolz del Castellar Pareja, Psicóloga IVI Valencia

worried-girl-413690_960_720La Maldición de Eva

Nuestro antepasado humano pudo comprar su libertad al igual que los esclavos de la antigua Roma. Adquirió su emancipación sexual o la autonomía reproductiva. Adán y su esposa pagaron un alto precio por ello y lo peor de todo es que fue Eva quien corrió con todos los gastos y aun hoy día sigue pagando la deuda en forma de dolor. Es el tradicional y asumido “parirás con dolor”, extensible a los demás dolores relacionados con todo aquello que rodea el concepto de procrear.

La Endometriosis es una enfermedad inflamatoria estrógeno-dependiente de origen desconocido que afecta aproximadamente un 10-20% de mujeres en edad fértil de cualquier etnia-raza y grupo social. Las manifestaciones clínicas abarcan un amplio espectro, encontrando desde personas asintomáticas hasta formas severas y crónicas con síntomas dolorosos intensos y/o infertilidad asociada, que requieren varias intervenciones quirúrgicas y para las que no se consigue un tratamiento curativo. Puede catalogarse como una enfermedad crónica e invalidante para algunas pacientes.

Se ha tardado años en crear unidades de Endometriosis en nuestros Hospitales y las pacientes se han sentido incomprendidas y solas. Estamos hablando de una enfermedad que, según el Sistema Nacional de Salud, genera una  merma en la calidad de vida de las pacientes y un Impacto psicosocial grave que se ha hecho visible desde hace pocos años.

Para ello ha sido necesario aumentar el nivel de formación de ginecólogos generales, médicos de familia y otros especialistas para que no sea aceptable considerar como normal el dolor menstrual invalidante.

También será necesario, erradicar algunos mitos que han prevalecido en nuestra sociedad:

  • Está mal visto socialmente que la mujer se quede en casa “solo porque tiene la regla”.
  • La sociedad en general (“otra que no aguanta un simple dolor de regla”), como la familia (“a mí también me pasaba”) como la propia paciente (“tengo que dar ejemplo”) minimizan en muchas ocasiones el sufrimiento padecido.
  • Y el más importante: Derivar al psicólogo, no implica la idea de que “el dolor está en su cabeza”. El psicólogo es un facilitador de procesos que la va a ayudar a manejar la situación.

¿De dónde viene esta resistencia a paliar el dolor femenino y convertirlo en una entrega personal tan loable y admirada que no sabemos explicar a quién beneficia?

Quizá venga de las mismas raíces de nuestra cultura. Las religiones patriarcales han ahondado en la “maldición” de la menstruación y de la mujer. El patriarcado usó el período para denigrar a la mujer y someterla en la inferioridad y la culpabilidad. Por contra, en sociedades primitivas regidas por el matriarcado, la menstruación era considerada un elemento sagrado, no en vano la perpetuidad de la especie dependía y depende del ciclo femenino. En fin, unos te denigran y otros te sacralizan…todo menos normalizar e intentar ponerle remedio, como se ha hecho con otros dolores, por ejemplo con el dolor de muelas.

Consecuencia de estas visiones ancestrales de la feminidad que ahora nos parecen tan lejanas, han sido las actitudes de muchos profesionales hasta hace poco tiempo, considerando el dolor, la incomodidad y la merma de calidad de vida como algo asumible por ser mujer.

De hecho según  resultados de algunos estudios, revelan que el retraso diagnóstico medio es de 7 años, con un número medio de visitas hasta la derivación a ginecología de 6,7 consultas.

Afortunadamente el panorama está cambiando, cada vez hay más unidades de Endometriosis en nuestros hospitales con equipos multidisciplinares.

“La Terapia Cognitivo conductual es el procedimiento terapéutico que a día de hoy ha demostrado más ampliamente su eficacia en el abordaje  psicológico del dolor crónico” (Miguel A. Vallejo Pareja  catedrático de Terapia Cognitivo-conductual).

El abordaje terapéutico multidisciplinar ofrece buenos resultados. Las estrategias orientadas a disminuir el estrés y el desarrollo de mecanismos de afrontamiento adaptativo, sumadas al resto de los tratamientos (médicos y quirúrgicos) contribuyen a reducir los síntomas psicológicos, mejorando la calidad de vida. Las actividades que se proponen para conseguirlo son, fundamentalmente, el uso de técnicas de relajación y los grupos de autoayuda. En casos severos puede ser necesaria la valoración por equipos de salud mental. El apoyo psicológico y emocional es fundamental y sería deseable que las mujeres fueran informadas en todo momento y se vieran implicadas en la toma de decisiones respecto a su tratamiento.

Tenemos en nuestros centros un protocolo de evaluación e intervención psicológica para las pacientes con Endometriosis y sabemos la importancia de escucharlas. No son mujeres flojas, no son débiles, solo están enfermas y es obligación de todos ayudarlas.

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